Escrito para estudiantes 2

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El contenido de este texto se basa en la idea fundamental de comenzar a pensar el proyecto a partir de una estructura intelectual que nos permita generar “ideas” que sustentan nuestras experiencias proyectuales. Esto es posible porque hemos utilizado, previamente, conceptos existentes, hemos inventado nuevos conceptos, mejorado, recuperado o revisado otros.

Conceptualizar, con el fin que nuestros proyectos sirvan para mejorar las condiciones del habitar. La imagen de los objetos – artificialidades poéticas en un mundo capitalista duro, con aristas filosas – evitando desarrollar un trabajo ocioso de contenido donde la imagen “autista” no tiene valor porque está vacía de contenido y no “comunica”. Conceptualizar en el proceso creativo del proyecto es “investigar”, echo indispensable para dar significado al proyecto. En palabras del profesor Diego Fullaondo.
La admiración se sitúa en el inicio de toda investigación. Aristóteles ya afirmó en su Metafísica que los seres humanos comenzaron a filosofar movidos por la admiración ante los fenómenos sorprendentes. Pierce coincide sin duda con esta afirmación, pero añade que el detonante de cualquier genuina investigación es la sorpresa. Esa sorpresa automáticamente demanda una investigación que nos lleve a comprenderla.

Pero ¿qué es lo que hace sorprendente un fenómeno? La sorpresa nace de la ruptura, de la quiebra de una expectativa. La actividad investigadora se inicia con este choque con una anomalía, con un accidente. (Diego Fullaondo, La Abducción – 2010
Charles Sanders Peirce Cambridge, Massachusetts, (10 de septiembre de 1839) – Milford, Pennsylvania, (19 de abril de 1914) fue un filósofo, lógico y científico estadounidense. Es considerado el fundador del pragmatismo y el padre de la semiótica moderna.
¿Pero qué investigamos desde el proyecto arquitectónico? Situados en el tiempo en el que vivimos, nos hacemos preguntas a cerca de nuestro proyecto. Por ejemplo y emulando el fenomenológico pensamiento (inspirado en el filósofo Heidegger) de Louis Kahn, refiriéndose al inicio de un proyecto determinado, se pregunta:
¿Donde y como comienza a generarse esta actividad humana para la quien estará diseñado nuestro proyecto?
El proyecto arquitectónico tiene una connotación cultural de gran complejidad. Están los conceptos culturalmente arquitectónicos tradicionales, que estamos aprendiendo como la forma, el peso, el detalle, la planta, la sección, las tres y dos dimensiones, el lenguaje, el gesto, la función, la historia de la arquitectura, las estructuras, instalaciones ect…. Estos conceptos fundamentales son transmitidos y rápidamente absorbidos por nosotros gracias a nuestras capacidades y herramientas informáticas que poseemos, incluyendo en esto la publicidad arquitectónica , internet, libros, revistas, clases, conferencias ect…..
Del otro lado están los conceptos que no se manifiestan permanentemente en nuestra cultura arquitectónica universitaria. Un mundo de conceptos, una conexión con la contemporaneidad. Si investigamos sobre ellos podemos representar los conceptos de diferentes formas; diagramas, textos, fotos, videos, ect..

En el proceso creativo del proyecto nuestra investigación conceptual aumentara las posibilidades de encontrarnos con la “Forma”, que dará la imagen y un contenido cultural amplio, un ámbito poético que nos acercara a la expresión más sensible del ser humano que es el Arte y la Arquitectura.

El campo de investigación es enorme. La cultura de masas en la que vivimos, el consumo, el estado del bienestar, nos acercan a un “universo” muy cercano al que posiblemente tenían en su mente los primeros arquitectos del movimiento moderno.
Cuando nos acercamos a un pensamiento a través de conceptos incorporamos al “sujeto” que habitará nuestro proyecto para preguntarnos como se establecen las relaciones “objeto y sujeto”. Entender el proyecto, entendiendo al sujeto y a la sociedad en que habita. De esta unión , objeto-sujeto unimos lo antropológico a otros ámbitos interiores del proyecto arquitectónico: artísticos, tecnológicos, poéticos, funcionales, ambientales, territoriales, lingüísticos, filosóficos, iconográficos, comunicacionales y otros. Conceptos que han sido utilizados por nuestra Cultura Arquitectónica en muchos casos1 y que podemos incursionar, o como hemos dichos nuevos conceptos que surgen de reflexiones culturales y que van a enriquecer la arquitectura moderna en la cual estamos inmersos todavía.
¿Existe un interior y exterior del proyecto arquitectónico, están todos los conceptos dentro de este?

Es evidente que en un mismo proyecto no entran todos los conceptos, pero si podemos decir que la belleza de la Arquitectura reside en encontrar ese ámbito poético que consigue construir en el proyecto espacios, lugares, imágenes, texturas, que contienen conceptos culturales y construyen el escenario para la vida. El exterior del proyecto está en la prisa por resolver lo antes posible, en la solución más eficaz para aprobar este trabajo. La interioridad del proyecto se encuentra en las preguntas que hacemos y las respuestas que vamos encontrando, y cada vez más, y más , y más y más….

Y que la amplitud conceptual es como un gran recipiente donde podemos incluir conceptos existentes y nuevos conceptos que surgen de los cambios sociales, económicos y culturales de la sociedad para llevarnos a encontrar ese proyecto interior del que hablamos. Mediante el uso de conceptos para llegar a un proceso natural y armónico la narración del proyecto se convierte en algo creativo.
Es comenzar haciéndonos preguntas, en vez de coger respuestas terminadas que resultan ser modelos que se vienen repitiendo en la Arquitectura. Universalizar nuestra cultura, permitiendo que pensamientos de diferente naturaleza entren en el marco de la construcción de nuestros proyectos.

Nuestro temor cuando comenzamos el proyecto nos remite inmediatamente a imágenes preconcebidas, estereotipos. Estas imágenes están vacías de significado, pero están ahí, en el mundo del consumo de la imagen arquitectónica que se repite, de la facilidad de obtención de un resultado veloz. Nuestra responsabilidad y alegría está en darle una historia a la imagen, un significado, por tanto debemos vencer ese temor a reflexionar.

La Arquitectura de la comunicación se ubica en un lugar decisivo en todos los estratos. La narración del objeto, del paisaje, del lugar, de la casa, del parque, de la escuela, del hospital, de la iglesia, de la carretera, esperan que hagamos un acto emocionante construyendo nuestro proyecto con conceptos, con preguntas, a veces con respuestas y otras no. Con emoción, con tecnología para encontrar en el cruce de todos los conceptos, el escenario para la vida que la arquitectura puede dar.
Conceptualizar, como ya dijimos, es investigar, para que se abran las puertas a nuestro interior, al interior del proyecto, de la creación, del “ser” , del “objeto arquitectónico” abrir las puertas a la creatividad, a la libertad y la cultura en la narración del proyecto arquitectónico.

1 Por ejemplo conceptos filosóficos de Derrida que ha utilizado Peter Eisenman y otros arquitectos para hablar de Desconstructivismo en sus teorías