Escrito para estudiantes 1

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ESCRITOS PARA ESTUDIANTES.
LA DISPOSICIÓN Y LA DISPERSIÓN EN EL PROCESO CREATIVO DEL PROYECTO.

La relación intelectual del proyecto con la “disposición” del Sujeto tiene como primer orden la premisa de que lo que deseamos hacer está dentro del ámbito de la “utopía”, y para ello no podemos prescindir de la actitud de “riesgo” , imprescindible en el acto de proyectar.

Si recurrimos a los textos de Collin Rowe 1, encontramos frases que nos pueden dar ciertos indicios sobre este tema, por ejemplo cuando se refiere a que “La utopía y la imagen de una ciudad son inseparables”. Hasta tal punto es la utopía un factor determinante en la fuerza que se genera en nuestros pensamientos para visualizar un acontecimiento que vendrá o que pretendemos crear que Rowe también menciona a La Biblia y su relación con la utopía “ …y llévame en espíritu hasta una gran y altísima montaña y me mostró aquella gran ciudad, la Sagrada Jerusalén, que bajaba de los cielos, de Dios.
Como dice Rowe la utopía es una orientación que trasciende la realidad.

En esta disposición inicial del proyecto es importante recurrir a este mundo de los sueños, de las ideas y fantasías que es la utopía para poder emplear nuestra capacidad creativa al máximo en un lugar de ensueño, de ideales.
No abandonamos en ningún caso que el proyecto es un acto cultural e intelectual , un viaje hacia la utopía que está impregnado de experiencias conceptuales que las hemos asimilado en nuestro mundo académico.

La segunda “disposición “ tiene que ver con el control del “tiempo” en el desarrollo del proyecto. Cuando nos disponemos a trabajar en un proyecto se manifiesta el “tiempo” como un elemento muy importante a tener en cuenta. El tiempo del proyecto en términos de la utopía no puede ni debe ser mensurable. El control de este tiempo está en volcarse hacia el objetivo en un tiempo no mensurado.
El no poner un límite permanente al tiempo nos otorgará el poder introducirnos en el mundo del proyecto con toda la piel, con todo el espíritu necesario y convertirá nuestra relación con el objeto-proyecto como una situación comparable con la del escultor que moldea su pieza con sus manos y su mente conociendo la materia y cada entresijo del mismo en el que está trabajando. O como el Arqueólogo que al limpiar la pieza con el pincel va minuciosamente recorriendo con su mirada y mente el territorio de investigación. Así nos sorprenderemos en momentos inusuales pensando en nuestro proyecto, recorriéndolo con la mente, discutiendo con nosotros mismos sobre diferentes aspectos del mismo.

La interioridad del proyecto tiene que ver con esto que estamos diciendo, con entrar en un mundo concéntrico para poder dominar los diferentes aspectos que ya están situados en nuestra mente. Así nuestra experiencia objetiva y emocional del acto de diseñar está dispuesta a conseguir un hecho cultural, un fenómeno intelectual que se aventura al riesgo, porque sabe que conoce el territorio y que está en esa disposición de construir ideas proyectuales que surgen naturalmente.
La tercera “disposición” es la que denominamos “herramientas”. Tenerlas a mano y utilizarlas permanentemente para poder desarrollar el proyecto. Utilizar las herramientas que todos conocemos como: Dibujos Arquitectónicos en todos sus expresiones, información a través de revistas, libros de arquitectura , relacionar el proyecto arquitectónico con otras disciplinas, debatir las ideas con otros compañeros, consultas a los profesores, y otras, nos ayudará a progresivamente en este tiempo ir acercando la “utopía “ a una realidad tangible.

El recorrido de un proyecto está sujeto siempre a cambios y variaciones que surgen de las dudas que permanentemente encontramos en este viaje que es el acto de proyectar. Según algunas definiciones académicas, la duda constituye un estado de incertidumbre y un límite a la confianza o la creencia en la verdad de un conocimiento, su contrapuesto es la certeza. En nuestros procesos proyectuales la duda es creativa y necesaria , sino dudamos es que nuestro proyecto está en un ámbito cerrado, encasillado y difícilmente pueda avanzar.

Respecto a la “dispersión”, esta es el mayor enemigo del proyecto arquitectónico.
En este mundo de la “dispersión” los acontecimientos interiores del proyecto no se perciben. El proyecto nos comunica a través de códigos, a veces poco perceptibles, caminos que pueden abrirse y otros cerrarse. En el mundo de la dispersión estos caminos no se nos abren y nuestro conocimiento del proyecto queda en la superficie sin poder acceder a la interioridad del proyecto. Casi podemos decir que el mundo del proyecto está en la interioridad que consigamos de este. En descubrir un mundo propio que durante un tiempo nos haga, mediante el esfuerzo, crear una artificialidad que sea capaz de satisfacer las necesidades objetivas y emocionales del proyecto. Estas necesidades estarán en el programa, pero hay otras que no estarán escritas en el programa y que nosotros mediante ese recorrido realizado a la utopía las hemos puesto de manifiesto. Son estas las que hacen que la arquitectura nos emocione.

1 Colin Rowe. Manierismo y Arquitectura Moderna y otros Ensayos. La Arquitectura y la Utopía , pág. 197. Recomiendo leer este capítulo del libro.